
Hoy se celebra el Día Europeo de la Igualdad Salarial, una jornada que no promueve el hecho de que todos cobremos lo mismo, sino que no exista diferencias entre salarios debido a cuestiones de género/sexo.
La elección de la fecha es curiosa. Parece ser que, según diversos estudios estadísticos, en Europa una mujer tiene que trabajar hasta el 22 de febrero para percibir el mismo salario que un hombre durante un año natural. Es decir, “mientras para un hombre el año laboral finaliza el 31 de diciembre, para una mujer termina el 22 de febrero”. Es por ese motivo por el que se ha elegido esta fecha como simbólica para reivindicar la igualdad salarial entre mujeres y hombres.